Aberraciones ortográficas

29 09 2009

Lo reconozco, me considero una persona muy puntillosa, pero las faltas de ortografía me matan. No es que no soporte solamente a los HOYGAN sino que una simple tilde mal colocada, o su ausencia, me enervan.

Hace poco oí hablar de una iniciativa muy curiosa. Se trataba de un blogger al que también sacan de quicio las tildes así que decidió tomarse la justicia por su mano montando su propio programa de reinserción de acentos en la vía pública: Acentos Perdidos. Se trata de fabricar un acento con un pedazo de papel y pegarlo donde creas que falte uno. De esta forma ayudamos a la sociedad con tildes bien puestas. En su blog publica una vez al día un acento enmendado acompañado de fotos, toda una delicia.

Acordándome de esto, el otro día vi en la calle un cartel tal que así:

Notaria

Pero cuando me acerqué, resultó ser lo siguiente:

Notario

Por favor, que alguien me lo aclare, ¿es un notario o una notaria?





Los cambios no cambian nada

11 09 2009

Vuelvo tras un largo silencio editorial y mejor lo voy a hacer sin esgrimir ninguna excusa vacacional.

El otro día, hará ya unas dos semanas, vi a una persona que conocía en el bus. Estaba completamente cambiado, hasta dudé de que realmente fuese él. Un segundo análisis no dio lugar a dudas: era él. Pese a todo, por desgracias para mí, en el fondo seguía siendo el mismo de siempre. Ahí fue cuando obtuve la certeza que andaba buscando todo el verano.

Este verano es muy especial para mí, de hecho, es el más especial de todos los que he disfrutado en mi corta vida ya que supone la transición hacia el mayor cambio al que me voy a enfrentar (en mi ya citada corta vida). Me asustaba la perspectiva de imaginar que todo se vendría abajo, que ya nada quedaría.

Sin embargo, ese día en el bus me di cuenta de que el cambio no será tan grande, que quedarán muchas cosas. Ahora solo temo que el cambio esa demasiado superficial. Ay, injusta naturaleza humana, siempre nos dejas insatisfecho.