A un amor muy especial

19 04 2009

Sí, me refiero a la amistad. Este preciado tesoro del cual sólo se percibe su luz en los momentos difíciles. Cuando más lo necesitas, ahí están los amigos. Pero en este caso, va por tres amigas. Ese trío de dos iguales y una distinta, pero las tres únicas.

Hoy he pensado en el pasado, no he podido resistir que la nostalgia me invada. La graduación se acerca y el pasado se aleja. Sin embargo, no voy a permitir que el olvido nos separe. Como bien sabréis, el 30 de octubre será siempre vuestro.

Muchos, muchos cambios en muy poco tiempo. Dentro de nada todo será completamente distinto, una nueva etapa y quizás el mayor salto de nuestras cortas vidas. Me regocijo en el futuro prometedor que se abre, pero también lloro por el anhelo de aquellos años felices. ¡Paradojas de la vida!

La amistad es uno de los mayores regalos que le han sido concedidos al ser humano. La amistad es un fuego que da vida y un agua que serena, un furioso viento y un tranquilo paisaje. ¿Quién nos premió con tan preciado don? Sin duda, merece mi más sincero agradecimiento, como vosotras tres, chicas.

Gracias.





Las fotos que cambiaron el mundo

18 04 2009

Genial recopilación de fotos.





Triste noticia

17 04 2009

Parece que los gobiernos no entienden Internet. No es nada nuevo; sin embargo, siempre tienes la esperanza de que razonen mínimamente. Al final, al menor atisbo de oportunidad, acaban defraudándote. ¿Algún día me acostumbraré?

Los responsables de The Pirate Bay han sido condenados con un año de prisión y una multa de 2.725.000 euros aproximadamente. Aún pueden recurrir, apelar a tribunales supremos y demás lerias del Derecho. La triste realidad es que un juez declare culpable a los responsables de una web con enlaces a torrents de numerosos archivos (no todos con copyright). El tema es largo y da para rato. Está más que probado que el negocio de las discográficas es desproporcionado y, sobre todo, obsoleto. Compartir no significa robar. ¿Por qué pagamos un canon por calificarnos de ser presuntos delicuentes? Y así un largo etcétera.

Enrique Dans puede darnos mucha información sobre la propiedad privada y también sobre ciertos “sujetos deslenguados”.

Lo irónico del caso es que el veredicto se conoció antes vía Intenet (por el Twitter de uno de los responsable) que por vía oficial. Otra muestra más de la obsolescencia tecnológica en la que vivimos.

Por otro lado, es gracioso observar que TPB seguirá en funcionamiento ya que la denuncia iba en contra de los responsables del sitio web ya que las discográficas se vieron incapaces de denunciar con fundamentos la ilegalidad de la web. ¿Entonces por qué son ellos culpables?

No seré un maestro del Derecho, pero ellos tampoco lo son del Sentido Común.





El viejecito

12 04 2009

Todas las tardes del año me encontraba con él en el parque. Era un viejecito lleno de arrugas, pero con una cara feliz. Siempre sentando en el mismo banco, solía contarme una historia. Cada cuento era un viaje fascinante, una aventura hacia nuevos mundos… Nadie, nadie comprendió nunca el valor de sus relatos.

Mis amigos se burlaban de él, “¡si sólo es un viejo chiflado!”. Mis padres esquivaban el tema, “¡vete a jugar con los de tu edad!”. Sin embargo, yo volvía junto al viejecito. Disfrutaba de cada instante, de cada palabra pronunciada. Su fantasía inundaba mi mente, su realidad sorprendía mi ánimo. Era… era como si yo fuese el aguerrido pirata y el valiente explorador.

Un día, Rojelio no apareció. Nadie sabía nada de él. Se había esfumado, ido de este cruel mundo que no le amaba. Finalmente, mis padres me confesaron su muerte llena, eso sí, de hermosos eufemismos divinos. Y, sin embargo, los días pasaron, pasaron como siempre.

Ahora, años después, aún añoro sus aventuras, sus misterios y sus chistes. ¡Pobre Rojelio! Apenas sabía leer, pero sus cuentos me hicieron volar por su imaginación…

Ni el banco. Ni el parque. Todo ha cambiado, nada se conserva ya. Sólo mi memoria es refugio de su recuerdo.





Pasan los días…

4 04 2009

… y las cosas cambian y permanecen. Ha llegado un punto donde las cosas ya no son lo que eran. Las paradojas invaden cada rincón de mi pensamiento. Todo es nuevo, revolucionario, un amasijo de caos; sin embargo, monótono. Aprovecho cada momento y desperdicio cada instante. El desaliento invade las ideas difusas en mi mente.

Hace meses que no recuerdo ningún sueño. ¿Habré pardido la capacidad onírica? ¿Por qué, Morfeo, me haces esto? Mis ilusiones yacen entre los pantanos de las penas. Mis aspiraciones, mis sueños, olvidados para siempre en el recóndito lugar del que nunca debieron salir.

El rayo de esperanza, tan idolotrado por tantos, atraviesa la penumbra de la soledad. La serenidad, sí, la serenidad, eso es lo último que me queda. Morfeo, devuélveme mis sueños. ¡Retornad, ilusiones, a mí! Huid presto, señor de la muerte, pues no hay lugar para vos en mí. Oh, soledades de la mañana, cantad en mí; llorad en mí; salid de mí.

El sueño me invadió. Un sueño sin sueños, un dormir sin descanso. El payaso sin las risas se resignó, dejó de ser humano y lo aceptó. Se hundió en el pozo sin protestar. Y pasó un largo tiempo, un enorme abismo. Nunca más recobró su dignidad que por derecho le correspondía.

No, Morfeo, no. ¡Dame aquello que es mío! Te ganaré, te venceré sobre las tinieblas. Pero, por favor, devuélveme mis sueños