Rumbo al Parnaso es un blog de mi querido amigo y compañero de clase Francisco/Chicho/Morth/Giliard/Ocelotl/… (¿por qué demonios tendrá tantos nombres/motes/apodos/alias/sobrenombres/hipocorísticos/…?). Acaba de iniciarse en el oscuro e incierto camino de un blogger en WordPress.com
Espero que le vaya muy bien en su proyecto de escribir una bitácora, tarea que yo considero muy enriquecedora tanto a nivel cultural como, digamos, espiritual.
Voy a hacer una pequeña reseña del inicio de sus andanzas en la blogosfera:
Nos encontramos ante un weblog con un theme (plantilla) serio y austero de tonos oscuros (en su mayoría negro) donde la nota de color es dada por el texto. Destacan los títulos y los énfasis en color naranja lo que le dan un toque vivaz y fogoso. El cuerpo de las entradas está publicado en blanco lo que contrasta con el color de fondo facilitando su lectura. Una elección un tanto lúgubre, pero elegante.
En cuanto a la distribución de los bloques, podemos observar una cabecera superior donde se encuentra el título (Rumbo al Parnaso) y el subtítulo (Todo es posible en el Parnaso, fuente de inspiración). Nos encontramos con una barra vertical lateral derecha donde se colocan los diferentes menús y opciones del blog. El resto del blog es ocupado por las entradas mismas.
Su primera entrada (post) describe su introducción al mundo de los blogs y, además, incorpora el primero de sus textos con conciencia de ser escritor o, como lo llama él, “el primero que escribí ya con mentalidad de autor”.
Su relato, titulado con el nombre de Caminante, es un breve texto literario filosófico-reflexivo, el cual prefiero que sea interpretado personalmente por lo que no ahondaré en él. Sin embargo, cabe destacar el fluído rumbo de la narración (a pesar de la falta de algunas tildes, jeje).
Por último, concluye con el poema favorito -Cantares- de su autor favorito -Antonio Machado- el cual reproduzco aquí:
Caminante, son las huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino
se hace camino al andar.Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisarCaminante no hay camino
sino estelas en la mar…
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